En el capítulo pasado, se habló sobre la estructura de la familia y cómo se puede desenvolver cada una de estas y los miembros que la constituyen. Para este capítulo, me gustaría entrar en profundidad a los vínculos fraternales, una de las relaciones más duraderas y significativas dentro del núcleo familiar. La relación entre hermanos puede ser tan compleja como enriquecedora: puede estar marcada por la complicidad, el cariño y el apoyo mutuo, pero también por la competencia, los celos y la rivalidad. Desde la infancia hasta la adultez, el lazo fraternal evoluciona, se transforma y deja una huella importante en la identidad de cada individuo. En este espacio, exploraremos cómo se construyen estos vínculos y qué factores influyen en la rivalidad entre hermanos.
Rivalidad entre Hermanos
Comencemos por definirlo, la rivalidad de hermanos es un conjunto de emociones, sentimientos y comportamientos, de índole dolorosa y/o regresiva, que experimentan algunos niños frente al nacimiento y/o presencia de sus hermanos.
La presencia de rivalidad fraternal implica, siempre, una forma particular de sufrimiento mental que, como después veremos, puede expresarse de múltiples modos.
Pero, ¿cuáles podrian ser los factores o causas que influyen en este comportamiento?
Primeramente, tomemos en cuenta la edad de cada uno de los hijos e hijas que forman parte de la familia. Cada integrante puede estar viviendo diferentes etapas del desarrollo, con necesidades emocionales, cognitivas y sociales distintas. Por ejemplo, uno de ellos puede estar ingresando al kínder, aún en proceso de aprender a socializar, compartir y regular sus emociones básicas; mientras que otro puede estar enfrentando sus primeras experiencias de estrés académico en la primaria, con exigencias más claras en cuanto a responsabilidad, autonomía y rendimiento.
Estas diferencias pueden generar malentendidos entre hermanos, pero también desafíos para los padres al tratar de cubrir necesidades tan distintas al mismo tiempo. Es aquí donde entra en juego el uno de los temas hablados en los capitulos anteriores, la comunicacion familiar. Además, las comparaciones pueden surgir fácilmente. Frases como “tu hermano ya hacía esto a tu edad” pueden intensificar la rivalidad y afectar la autoestima de alguno de los hijos.
Por eso, es fundamental reconocer que cada niño o niña tiene su propio ritmo de desarrollo, su personalidad y su manera de adaptarse al entorno. Acompañar desde la empatía, brindar atención diferenciada y fomentar espacios donde puedan convivir sin competir, son claves para construir vínculos fraternos más sanos y duraderos.
Otro factor en juego es la atención parental. Los niños y niñas pueden competir por el afecto y la mirada de sus padres, especialmente cuando sienten que deben destacarse para ser reconocidos. Esto ocurre con frecuencia cuando llega un nuevo integrante a la familia, como un recién nacido. Durante esta etapa, es común que el bebé reciba cuidados intensivos y constantes, lo que puede generar en los hijos mayores una sensación de desplazamiento o descuido.
Aunque no sea intencional, los padres pueden enfocar gran parte de su tiempo y energía en el cuidado del bebé, dejando menos espacio para atender las necesidades emocionales de los hijos mayores. Esto puede traducirse en conductas regresivas (como volver a pedir ayuda para vestirse o hablar como si fueran más pequeños), celos, berrinches o actitudes de rebeldía, que en realidad son una forma de pedir atención.
Uno de los factores más difíciles de manejar son los comentarios de personas externas a la familia nuclear. En ocasiones, familiares cercanos o conocidos hacen observaciones que, aunque parezcan inofensivas o bien intencionadas, pueden ser inapropiadas o generar incomodidad. Comentarios como “tu hermano es más aplicado” o “ella sí se porta bien” promueven comparaciones innecesarias y pueden afectar la autoestima de los hijos, además de sembrar sentimientos de competencia o resentimiento entre ellos.
Aunque estos comentarios no provengan directamente de los padres, siguen teniendo un impacto significativo en la dinámica familiar. Por eso, es importante que madres y padres estén atentos y pongan límites claros frente a este tipo de situaciones, protegiendo el bienestar emocional de sus hijos.
Y por último, un punto sumamente importante y que se puede relacionar con el primer factor mencionado durante el capítulo es, el temperamento y personalidad, cada niño nace con un temperamento distinto: algunos son más tranquilos, otros más impulsivos, sensibles o demandantes. Estas diferencias pueden influir en la forma en que se relacionan entre sí. Por ejemplo, si uno es más extrovertido y otro más reservado, puede haber choques por espacios, comunicación o incluso atención de los padres.
Comprender la rivalidad entre hermanos no significa eliminarla por completo, sino aprender a gestionarla desde la empatía y el respeto. Cada hijo o hija vive su propio proceso y necesita sentirse visto, valorado y amado de forma individual. Como figuras adultas, tenemos la oportunidad de guiar sus vínculos, fomentar la colaboración y sembrar las bases de una relación fraterna sana y duradera.
Si crees necesitar más información sobre el manejo de los conflictos entre hermanos, puedes consultar la siguiente video.
Cómo Manejar los Conflictos entre Hermanos | Psicología Infantil En Cinco | En5.mx
Referencias
- Kelly, K. (2024, April 2). Cómo manejar la rivalidad entre hermanos cuando uno de ellos piensa y aprende diferente. Understood. https://www.understood.org/es-mx/articles/sibling-rivalry-tips?utm_source
- Jose. (n.d.). Conflictos familiares: mala relación entre hermanos - Terapia Online Presencial Madrid | Mentes Abiertas. Terapia Online Presencial Madrid | Mentes Abiertas. https://www.mentesabiertaspsicologia.com/blog-psicologia/mala-relacion-entre-hermanos?utm_source=chatgpt.com
LO CAMBIA TODO 😲😲😲😲😲 Me pareció un tema muy interesante y destaco mucho que abordaras factores como las diferencias de edad, la atención parental, las comparaciones externas y los distintos temperamentos. Recomendaría tal vez ir más allá y agregar recomendaciones específicas sobre cómo los padres pueden manejar y prevenir conflictos entre hermanos más que solo describir los conflictos.
ResponderEliminar