El bullying no es una simple pelea entre niños. Es una forma de violencia que puede dejar huellas profundas en la autoestima, las emociones y el desarrollo de quienes lo viven. Como padres, muchas veces no sabemos cómo detectarlo, cómo actuar, o incluso cómo prevenir que nuestros propios hijos lo sufran… o lo ejerzan.
El día de hoy hablaremos de manera clara y práctica sobre qué es el bullying, cómo identificar las señales de alerta, qué hacer si tu hijo lo vive o lo provoca, y cómo desde casa podemos construir espacios seguros, respetuosos y empáticos.
Porque acompañar a nuestros hijos también es enseñarles a convivir con los demás de forma sana y respetuosa.
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Bullying escolar: Qué es y qué hacer frente al bullying | Suanivex |
¿Qué es el Bullying?
El bullying ocurre cuando un niño molesta, humilla o lastima a otro de forma repetida, y lo hace desde una posición de poder. No es un simple “no se llevan bien”, es un tipo de violencia que puede dejar huellas profundas, sobre todo si no se detecta a tiempo.
Existen diferentes formas de bullying, y no siempre son tan visibles como uno quisiera:
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Físico: cuando hay empujones, golpes, jaloneos, o rompen sus cosas.
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Verbal: insultos, apodos hirientes, burlas constantes.
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Social o Relacional: cuando lo ignoran, lo excluyen del grupo o lo hacen sentir menos.
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Cibernético: cuando usan redes sociales o mensajes para humillar o hacer daño.
A veces puede pasar desapercibido porque el niño no lo cuenta o porque pensamos que es parte de “aprender a defenderse”. Pero no es así. El bullying duele, y si se repite, puede afectar la confianza, la seguridad y hasta el deseo de ir a la escuela.
Por eso es tan importante conocerlo y hablarlo sin miedo. Detectarlo a tiempo puede marcar una gran diferencia.
Señales de alerta: ¿cómo saber si mi hijo está siendo víctima de bullying?
No siempre es fácil saber si un niño está viviendo una situación de bullying, sobre todo porque muchos no lo cuentan por miedo, vergüenza o porque piensan que nadie les va a creer. Por eso es importante estar atentos a ciertas señales que pueden indicar que algo no está bien.
Algunas señales a las que vale la pena poner atención:
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Ya no quiere ir a la escuela o inventa excusas para faltar.
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Llega con cosas rotas o se le “pierden” útiles o dinero con frecuencia.
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Tiene moretones o rasguños y no explica bien cómo se los hizo.
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Se ve más triste, callado o irritable que antes.
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Tiene cambios en el sueño o en el apetito.
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Baja su rendimiento escolar o ya no quiere hacer tareas.
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Se aísla, evita hablar de sus compañeros o de lo que pasa en la escuela.
Es normal que los niños tengan días difíciles, pero si estos comportamientos se repiten o notas que algo no cuadra, lo mejor es acercarte con calma y abrir un espacio seguro para que pueda contarte lo que siente.
¿Y si mi hijo hace bullying?
No siempre es fácil para un padre aceptar que su hijo pueda estar lastimando a otros, pero abordarlo con responsabilidad es un acto de amor y educación.
¿Por qué un niño puede hacer bullying?
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Baja autoestima o inseguridad
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Necesidad de encajar o buscar poder
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Repetición de dinámicas que ve en casa (gritos, humillaciones, burlas)
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Falta de habilidades para manejar emociones
Qué pueden hacer los padres:
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Escuchar sin gritar ni castigar de inmediato: primero intenta entender.
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Hablar con el niño sobre las consecuencias emocionales del bullying.
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Reforzar límites claros: “Eso no está bien y no lo vamos a permitir”.
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Buscar apoyo profesional si es necesario (psicólogo infantil, orientación escolar).
Es fundamental enseñarle empatía: ponerlo en el lugar del otro, ayudarle a conectar con cómo se siente la persona que fue agredida. También es clave marcar límites firmes, pero con amor. Que sepa que no se trata de castigos por castigos, sino de enseñarle a construir relaciones sanas.
Y si notas que este comportamiento se repite, o que tu hijo tiene dificultades para manejar su enojo, respetar normas o convivir con los demás, no tengas miedo de buscar apoyo profesional. A veces un psicólogo infantil puede ayudarlos a identificar lo que hay detrás de estas conductas y a trabajar en soluciones reales.
¿Qué puedo hacer si mi hijo está siendo víctima de bullying?
Cuando nos damos cuenta de que un niño o niña está sufriendo bullying, lo primero que sentimos puede ser rabia, impotencia o incluso culpa. Es normal. Nadie nos enseña cómo reaccionar ante estas situaciones, pero lo importante es saber que sí hay formas de ayudar.
Lo más valioso que puedes hacer es escuchar a tu hijo con calma, sin interrumpirlo y sin cuestionarlo. Aunque lo que te cuente te duela o te enoje, trata de mantener la tranquilidad. Necesita saber que puede confiar en ti, que lo tomas en serio y que estás ahí para apoyarlo. Evita minimizar lo que siente con frases como "no le hagas caso", "eso no es para tanto" o "tienes que aprender a defenderte". Aunque sean bien intencionadas, pueden hacer que el niño se cierre aún más.
Recuérdale que lo que está viviendo no es su culpa. El bullying no es una consecuencia de “ser débil” ni de “no saber defenderse”. Es un problema que debe ser atendido por los adultos responsables: en casa, en la escuela y, si es necesario, con ayuda profesional.
Habla con la escuela lo antes posible. Es importante que el personal docente sepa lo que está ocurriendo y pueda intervenir sin exponer al niño. Muchas veces el acoso sucede fuera de la vista de los adultos, por eso es clave que haya un seguimiento y se tomen medidas claras.
En casa, ayúdalo a recuperar su seguridad poco a poco. Anímalo a hacer actividades que disfrute, rodéalo de personas que lo valoren y hazle saber que es fuerte, valiente y capaz. A veces, trabajar en su autoestima es tan importante como detener el acoso mismo.
Y si notas que el bullying ha afectado mucho su estado emocional, o que le cuesta hablar de lo que siente, considera buscar el apoyo de un psicólogo infantil. A veces un espacio neutral y profesional puede hacer una gran diferencia en su proceso de recuperación.
Lo esencial es que tu hijo sienta que no está solo. Saber que tiene tu respaldo puede ser justo lo que necesita para empezar a sanar.
Me gustó mucho y siento que maneja información de calidad, pero recomendaría agregar enlaces a organizaciones especializadas o materiales educativos que podrían ofrecer a los padres herramientas efectivas, además de incluir más imágenes o recursos multimedia.
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